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Norma(c)tiva

Norma(c)tiva

¿Qué diferencia hay entre normativa y norma activa –norma(c)tiva- en prevención de accidentes laborales?

Imaginemos que me invitan (sólo, sin acompañamiento) a visitar sus instalaciones productivas. Yo, intencionadamente, calzo unas zapatillas corrientes de paseo. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que “alguien” me llame la atención?. ¿Llegaré a recorrer las instalaciones sin que nadie me advierta de la utilización de botas de seguridad?. Estimados lectores, ese tiempo que transcurre es, a mi juicio, lo que separa la normativa y la norma activa en la prevención de accidentes laborales. Déjenme que les explique. Si atendemos a la definición que podamos dar de normativa en seguridad y salud laboral estaríamos haciendo mención, obviamente, a todas aquellas normas aplicables a la seguridad y salud laboral en general y a la prevención de los riesgos laborales en particular. Dichas normas quedan reflejadas en documentos, procedimientos, etc y de forma latente (en un primer momento) en la cultura preventiva de la organización. Si bien esta normativa es estática, se convierte en dinámica en el momento en el que se “activa”. Es decir, se manifiesta en el segundo momento de la cultura preventiva. Por tanto, de la normativa a la norma activa –norma(c)tiva– hay un proceso que diferencia a las organizaciones, y en ese proceso el único factor que influye es el humano.

Situémonos en mi paseo por sus instalaciones y en la reacción de las diferentes personas a mi paso. Habrá personas que ni se fijen si estoy cumpliendo con la normativa o no. Otras se darán cuenta, pero no dirán nada. Un tercer tipo de empleado, al verme con esas zapatillas irá donde su supervisor para además de preguntar quién soy, “denunciar” mi falta de utilización de botas de seguridad. (Interesante el orden: primero preguntar quién soy y luego el aviso). La cuarta tipología, directamente, se acercará donde mi y educadamente me indicará mi falta de prevención, recordándome el uso obligatorio de este equipo de protección individual. ¿Cuánto tiempo y cuántas personas me habrán visto hasta que dé con este último empleado?. La diferencia entre estas cuatro tipologías de preocupación por la seguridad y prevención de accidentes laborales la encontramos en la distinción que hacemos las personas entre lo que es la normativa (estática) y la norma activa –norma(c)tiva-. Un empleado que cumple con la normativa y punto, es un empleado seguro y estático. De la misa forma, un supervisor que cumple con la prevención para sí, pero no tanto la hace cumplir, además de estar siendo estático no está cumpliendo con su responsabilidad. No sería de extrañar que ante un accidente, directamente, responsabilizaría al empleado del mismo sin tan siquiera realizar una primera aproximación. Los empleados que percibiendo el riesgo, no informan de ello (¿se han preguntado por qué?) esperarán que otro lo haga. Tal vez el supervisor, al que delegan tal responsabilidad. En cuyo caso supondrán que la seguridad y prevención laboral significa control y disciplina. Aspectos provenientes de la jerarquía organizacional. ¿Y el tercer y cuarto empleado?

En mi opinión, punto y aparte merecen estas personas. Por una parte, el empleado que “denuncia” tal irregularidad lo hace convencido de que la seguridad laboral depende en parte de él. Sólo en parte porque además de cuidarse de sí mismo lo hace de manera indirecta del resto. Deja en manos del supervisor la prevención del riesgo laboral. No es poco, pero no suficiente. El supervisor tendrá como se suele decir, la pelota en su tejado, y en función de su interiorización sobre la diferencia entre normativa y –norma(c)tiva– actuará de una manera u otra. Si existe similitud de interiorización entre el empleado que hace la denuncia y el supervisor, lo que se espera es que éste responsabilice al técnico de seguridad de la más que necesaria llamada de atención hacia mi calzado. Ambos, empleado y supervisor, se pueden sentir orgullosos de su forma de ser trabajadores preventivos, pero la norma sigue siendo estática. Por último, por fin me encuentro con la “horma de mis zapatos” (nunca mejor dicho). Aquella persona que al ver que no estoy cumpliendo con la normativa vigente (estática), se acerca y me advierte de los riesgos que supone para mí la no utilización del equipo de protección individual. Esta persona hace de la normativa una norma activa, viva y manifiesta. Este empleado ya no sólo se siente orgulloso de su propia seguridad sino además de la seguridad de los demás. Independientemente de quien se trate. Porque al fin y al cabo, en prevención de accidentes laborales no hay diferencias hacía quien vaya dirigida. ¿O sí?……

Fco. Javier Herrán Gamarra

Psicólogo del trabajo. Seguridad y Salud Ocupacional.

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Imagen tomada de freeimages

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