Blog de Psicoprevención

P.R.L. Una organización psicosocial.

P.R.L. Una organización psicosocial.

Definir la organización en la que trabajamos puede resultar relativamente sencillo. No conozco a nadie que de una manera u otra no sepa definir donde trabaja. Sin embargo, ¿conocemos nuestra organización desde un punto de vista psicosocial?. ¿Cómo influyen las variables intervinientes en la organización en la seguridad y salud laboral?

Tras unas cuantas revisiones meta-analíticas sobre lo que representa a nivel psicosocial las organizaciones, Santiago Díaz de Quijano (1993) la define como formaciones complejas formadas por individuos que constituyen roles coordinados por un sistema de autoridad y comunicación. Articulado, todo ello, a su vez por un sistema de significados compartidos cuya meta es la consecución de objetivos. Evidentemente, estos fines no siempre son compartidos, por lo que se deduce que habrá una lucha de poder por conseguirlos e incluso por fijarlos. Trasladando esta definición a la seguridad y salud ocupacional, ¿Qué variables intervienen y de qué modo en la prevención de los accidentes laborales?. De esta definición podemos extraer tres elementos muy importantes en las organizaciones, y entre ellos, a mi juicio interdependientes. Si sabemos comunicar tenemos ganado el 33%, si sabemos influir de manera positiva otro 33%, si reconocemos que no se trata de negociar con la salud sino de hacerlo con la forma en mantenerla y mejorarla habremos conseguido el otro 33%. El 1% restante dependerá del libre albedrío del empleado.

Para definir la comunicación en seguridad y salud laboral permítanme referirme a un proceso psicosocial de intercambio de información y sobre todo significados, a nivel intra e inter organizacional. ¿Qué significa “significados”?. Con la comunicación, tres debemos saber: (1)…. trasladar los valores de la organización en materia preventiva; (2)….. que las realidades no siempre son las mismas o al menos no se perciben de la misma manera; (3)…. informar y exigir el cumplimiento de las normas, sin ambigüedades. ¿Cómo iniciar el camino para que la comunicación en materia preventiva cumpla con estos tres significados?. Comencemos por trasladar lo que realmente queremos informar teniendo siempre en consideración al receptor. No se trata de preguntar “¿lo has entendido?”, sino “¿me puedes explicar qué has entendido?”. ¡Necesitamos feedback¡. Obviamente, se trata de informar objetividades, no opiniones. Por lo que debemos prestar especial atención a que dicha información, no sólo parezca verídica sino que lo sea. Es decir, que no genere desconfianza ni sospecha de que estamos intentando “manipular”, ya que evidentemente no se está manipulando. Se trata de trasladar una realidad, la prevención del accidente laboral es tanto tuya como mía. En mi opinión, una clave que cobra especial relevancia a la hora de que el mensaje sea recibido es la emoción que genera éste. La seguridad y salud laboral debe conseguir que nazca interés y emociones positivas. A mi juicio, no se deben trasladar insinuaciones de castigos, sino claras evidencias de refuerzos positivos. Las personas no sólo hacemos “cosas mal”, se trata de reconocer también lo que “hacemos bien”.

Saber influir es tener poder. En palabras de Lourdes Munduate y José M. Martínez se trata de que una persona sea capaz de influir en la conducta de otra persona para que ésta última haga o deje de hacer algo que no haría de otro modo. En este sentido cabe recordar una obra clásica (y que no por ello haya perdido valor) relacionada con el poder y sus tipos. Las bases del poder social (French y Raven, 1959) desgrana seis tipos de poder: (1) coercitivo; (2) recompensa; (3) legítimo; (4) referente; (5) experto; (6) información. A mi juicio, todos ellos con alta aplicabilidad a la prevención de los accidentes laborales. No obstante, como vengo diciendo, las cinco últimas son más saludables desde el punto de vista psicosocial. Poseer algo que la otra parte valora (2); influir desde un criterio legal, normativo (3); Ser un referente en materia preventiva (4); demostrar conocimientos y destrezas en prevención de accidentes laborales (5); saber utilizar la información de manera racional (6).

Que negocien dos personas significa que existe dependencia entre ambas. Evidentemente, si una parte es absolutamente dependiente de la otra, ésta evitará la negociación. En prevención de accidentes laborales, ¿existe la necesidad de negociar el grado de conductas seguras? No me refiero a las de riesgos que obviamente son innegociables, sino al compromiso. Si el trabajador considera que ponerse un equipo de protección individual es una decisión suya (no impuesta), aumenta la probabilidad de que en el futuro lo utilice sin necesidad de pedírselo (ni negociarlo). La sensación de libertad a la hora de tomar una decisión es muy importante. Tienen que tener la sensación de que la elección del comportamiento es suyo y no impuesto. Por tanto, no se trata de negociar la prevención sino el compromiso del empleado con ésta.

Coincido con Charles Kiesler al considerar el compromiso (negociado) como un vínculo que existe entre el empleado y sus actos. Sólo los actos nos comprometen, medido este compromiso en diferentes grados.

Fco. Javier Herrán Gamarra

Psicólogo del trabajo. Seguridad y Salud Ocupacional.

www.psicoprevencion.com // info@psicoprevencion.com

Imagen tomada de freeimages

Referencias bibliográficas

–          Kiesler, C.A. (1971): The psychology of commitment. Experiments liking behavior to belief. NuevaYork: Academic Press

–          Munduate, L. y Martínez, J.M. (1994). Conflicto y negociación. Madrid: Eudema

–          Quijano, S.D. (1993). La psicología social en las organizaciones: fundamentos. Barcelona: PPU

Para citar este artículo:

–          Herrán Gamarra, Fco. Javier. (2015, 17 de Mayo). “P.R.L. Una organización psicosocial”. www.psicoprevencion.com. Disponible en (17-05-2015): http://www.psicoprevencion.com/category/blog/

 

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