Blog de Psicoprevención

P.R.L. Una profesión “salvavidas”.

P.R.L. Una profesión “salvavidas”.

Si les pregunto por profesiones que su ejercicio signifique salvar vidas, ¿pensarían en la de prevención de riesgos laborales?.

Ya de nuevo entre libros y teclado de ordenador, para este mes les dejo la siguiente reflexión que espero no les deje indiferentes.

Un supervisor, mando intermedio, responsable directo de personal, técnico en prevención de riesgos laborales… todos ellos miembros de la estructura de la organización tienen una cuestión en común: salvaguardar la integridad física, psíquica y social de los miembros de sus equipos de manera directa y del resto de los integrantes de la organización de forma indirecta. Percibir un riesgo como amenazante es una perspectiva subjetiva en la que los primeros factores clave se deben a criterios tanto personales como sociales y culturales. Entender esta subjetividad del riesgo y generar una triple dependencia significa poner encima de la mesa el grado de voluntariedad de exposición, la más que reconocida inmediatez o demora de las consecuencias, y lo que es de suma importancia, la credibilidad de los agentes que gestionan personas. Si los agentes que gestionamos personas toleramos un riesgo, ¿la persona que “convive” con él debe aceptarlo?. Ya conocen la expresión que vengo diciendo en los últimos meses en relación a las técnicas psicosociales para la prevención de accidentes laborales, y es que “lo que la organización tolera, el empleado no tiene porqué aceptarlo”.

La actitud frente a la prevención del riesgo laboral no debe quedarse (y la mayoría de las veces explicarse) desde quien es objeto directo de prevención. En mi opinión, la estructura organizativa definida en las primeras líneas del artículo tiene mucho que hacer y decir. El grado de favorabilidad o desfavorabilidad que se tiene frente a un objeto o situación depende en la mayoría de las veces de cómo se ha formado (que no educado, en los próximos meses les explicaré la diferencia, que a mi juicio, existe a nivel laboral) a la persona emisora de este tipo de conducta latente. Los valores, cultura, competencias y pautas de comportamiento nacen, se mantienen y se desarrollan en los grupos de trabajo a través de las creencias de los miembros que lo conforman, incluido por supuesto, el responsable del mismo. Un responsable de personas (definido de manera genérica) cuya creencia es sentirse capaz de salvaguardar la vida bio-psico-social de las personas a las que lidera, y pone de manifiesto dicha actitud, es aquel responsable que no verá accidentes mayores bajo su supervisión. Y ¿cómo llegar a ser un “salva vidas”?. ¿Qué cualidades debe poseer?. En principio, no cabe duda que debe creer y confiar en sí mismo y su proyecto “cero accidentes” como nadie. Evidentemente, esto significa una visión clara hacia su misión compartida con los miembros del grupo de trabajo. Pasión, energía y, por supuesto, ética no le deberán faltar en ningún momento. La estrategia: actitud positiva frente a las personas (el problema no es la persona, es su conducta), flexibilidad y emprendimiento grupal.

Un responsable de personal que tiene como objetivo “cero accidentes” en su grupo de trabajo deberá poseer cualidades, conocimientos y habilidades propias de un liderazgo psicopreventivo. La autoridad personal y un poder de experto le abrirán las puertas a un carisma magnético cuyo comportamiento será objeto de imitación. No es necesario que sea sumamente inteligente, pero sí que posea emociones inteligentes, reconocer sentimientos y saber motivarlos. El “salva vidas” entiende que al hablar de motivación de lo que estamos hablando es de dar motivos, razones para evitar la tragedia. Estos motivos y estas razones, como la cultura preventiva, deben desarrollarse en el seno del grupo. En palabras de Frederick Herzberg, “la motivación me indica hacer algo porque resulta muy importante para mí hacerlo”. Crear una necesidad por ser seguros (conducta manifiesta ante la ausencia del jefe) y no sólo parecerlo (conducta manifiesta ante la presencia del jefe). Hacer que se desarrolle una tensión positiva hacia actitudes favorables a la prevención del riesgo laboral representando dos escenarios: por una parte la necesidad satisfecha por el objetivo cumplido; y como objeto de mejora, por la otra, la frustración por incumpliendo normativo.

El liderazgo que se defina a sí mismo como “salvavidas” contará con una tripe necesidad en sus grupos de trabajo: (1) el reconocimiento de los logros preventivos; (2) el deseo de cooperativismo grupal preventivo; (3) el impulso por influir en la situación transformándola en un escenario seguro. El próximo 04/10/2015 les explicaré, bajo mi perspectiva, el punto de mira de los comportamientos en contextos laborales. Hasta entonces salvaguarden la integridad física, psíquica y social de sus colaboradores y verán que los beneficios conseguidos superan los costes de tiempo y dedicación. Merece la pena, créanme.

Fco. Javier Herrán Gamarra

Psicólogo-Consultor de Recursos Humanos, Seguridad y Salud laboral.

www.psicoprevencion.com // info@psicoprevencion.com

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Imagen tomada de freeimages

Para citar este artículo:

– Herrán Gamarra, Fco. Javier. (2015, 05 de Septiembre). “P.R.L. Una profesión salvavidas”. www.psicoprevencion.com. Disponible en (05-09-2015): http://www.psicoprevencion.com/category/blog/

 

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